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lunes, 29 de diciembre de 2014

Resumen anual 2014

Doce meses de buena acción. Mucho podría contar en este recuento, pero por eso mismo me voy al grano resumiendo lo mas importante.


Enero:

Comienza uno a desentumir las piernas, pocos kilómetros, mucho frío y muchos proyectos que planear con las carreras, ¿podré este año volver hacer mis tres maratones?, ¿podré bajarle tiempo a mis récords personales, o ya habré llegado a mis limites?, y luego me acuerdo que los límites son para desafiarse, al menos un segundo le puedo bajar a 5 o 10k.

Solo participé en la primera carrera del Parque Morelos de 5k, haciendo un modesto 20:05 minutos.




Febrero:

Sesiones de velocidad... digo, si casi no hay carreras, es el mejor momento del año para entrenar duro preparándonos para lo que viene.

Teniendo al Cerro Colorado sería un desperdicio no sacarle probecho, y tengo en el una ruta especial de 9.1 kms. el cual desde hace año y medio siempre busco hacerla mas rápida, la tomo como una carrera de competencia, obviamente contra mi mismo... pero apenas a medio trote la hice en ese mes, en 51 minutos, sin buscar el récord.

En el Centro Cívico de Mexicali, a punto de medio maratonear.

Marzo:

Y esa ruta del cerro al fin la ataqué con ganas, con esas duras cuestas, logrando 44:12 minutos.

Hice el Medio Maratón de Mexicali, con regular resultado, y voy a parecer disco rayado pero es en esta ciudad donde nunca mejoro mis marcas, en ninguna distancia, esta vez hice 1:36:40 horas, algo no andaba bien, pero al terminar siempre me digo: "me voy a desquitar en Ensenada".

Participé en la carrera de Yo también corro en Tijuana, que esta vez no fue de relevos de 4x1000 sino una carrera de 10 kilómetros, muy buena por cierto.

En la carrera de Yo También Corro en Tijuana.

Hice la 5k de Lucky Run, carrera de temática irlandesa, con luces de neón, y de noche, ¡claro!, pero resultó de 4.5 kms. mal medida, comenzó muy tarde, y aunque quedé en octavo lugar de llegada de poco sirvió porque no era competitiva... ¿que si la vuelvo a correr?... ¡Ni loco! ni ésta ni ninguna que se le parezca ─ entiéndase polvos de colores, lucecitas, disfraces, aztecas, chacotea en el lodo, etc.─.

Entré a la carrera de Alba Roja, haciendo 21:10 minutos, una que se me complica, y que raro ya que entreno en cuestas, pero he de bajarle de 21 minutos.

En la carrera de Alba Roja.


Abril:

En este mes no entré a carreras, tuve suficiente con las del mes anterior, así que solo me dediqué a entrenar para tratar de bajar mi tiempo en los 21k de Ensenada, fecha que ya se acercaba.

Entrenando, que lo hago solo y así me gusta, me concentro mas, y así pude romper dos records personales, en 10k hice 39:58 y en  16k o 10 millas logré 1:07:35 horas.

Sorpresa que al meterme al sorteo para el maratón de Chicago fui seleccionado, al igual que un amigo ─Luis Morúa Aguilar─. A contar los meses y a prepararse para cumplir un sueño.


¡Gracias Víctor Serna por las excelentes tomas que captaste en el Cóndor!


Mayo:

Busqué las distancias largas, ya que también me decidí a entrarle al Maratón de San Diego, a pesar de que la pensé mucho, por la sufrida que me di un año antes para poderlo terminar, ya que nos cambiaron la ruta, pero fui optimista y me dije: "Esta vez no va a poder conmigo, con todo y su cuestota de 3 kilómetros".

Mi nuevo récord personal de 21k se cumplió en Ensenada, al hacer 1:31:45 horas, tiempo que mejoré de haber hecho un año antes 1:33 ahí mismo. Aun así llegué a la meta insatisfecho, pues había entrenado para romper la barrera de 1:30 horas.

A punto de cruzar la meta en Ensenada, 21 kilómetros.
Foto de Carlos Oliva


Junio:

Maratón de San Diego, sin afán de hacerme el héroe me fui algo reservado, y al final con mucha satisfacción conseguí 3:43 horas, que me supo como a 3:30 por la ruta complicada con tantas vueltas y subidas.

En la 5k de la carrera por la Salud o de los médicos, sin querer obtuve un podio, un segundo lugar inesperado, y con 19:38 minutos, curioso para mi pues está ese número algo lejos de mi mejor marca.

La que no dejo pasar, es la carrera Masters, una distancia que me tenía obsesionado, sin embargo nunca rindo bien en la Masters, pues nos toca correrla justo cuando el calor está mas que desatado.
De cualquier modo mejoré mi marca de esta ruta con 1:10:50 horas, y llegando en el lugar #34 general.

Con mi medalla y camiseta del Maratón de San Diego 2014.


Julio:

Visitas al Cóndor, pues aunque me gusta correr solo (habrá quien piense que por timidez) fuimos a este bonito lugar en un par de ocasiones, Víctor Serna, Mary Aldaco, Francisco Isais, Ninfa Uribe y Víctor Ponce, fue muy bonito convivir, conocer a nuevos runners, correr largas distancias y esas fotos fenomenales que Víctor tomó, hicieron que valiera la pena el ir tan lejos.

Hice el Medio maratón de Tijuana, no iba a participar, pero al menos trotando lo quise hacer, ya que la famosa "ciática" me estubo dando lata, y con 1:38:37 horas fue suficiente para quedar contento.



En la carrera de los Médicos 5k
Foto: Víctor Serna

Agosto:

Carreras de las mas esperadas del año son en éste mes, así que hice las de 5k, Periódico Frontera, la AIM, la del Florido... pero cero récords, aun no andaba bien, así como tampoco pude mejorar mi marca de la carrera Canaco 10k... ni tampoco la de mi ruta del cerro Colorado de 9.1 kms. eso sí, no dejé de intentarlo.

Llegando a la meta de la carrera AIM

Septiembre:

Entrenando para mi siguiente maratón pude al fin conocer el famoso Rancho Casián, que en realidad es un pequeño lugar el llamado así, y se corre por el Camino vecinal Cuero de venado casi siempre. Bonito lugar pero sin lograr fascinarme como el Cóndor.

No me quise quedar fuera de la carrera de la Independencia, la de la ruta mas difícil de toda Tijuana, bueno, hay quienes dicen que la "Enchilada" lo es, carrera que aun no conozco, pero no lo creo, mas bien es que la Enchilada cansa mas por ser una distancia mayor de 12 kms. mientras que la del ascenso a la Francisco Villa es de solo 7.8 kms.

Con algunos corredores en mi "debut" en el Casián, entre ellos mis buenos amigos
Ninfa Uribe, Héctor Romero y desde luego la buena fotógrafa no sale, pero hizo
falta en la foto: Isabel Granados.


Octubre:

Hubo varios medios maratones en la región, y me los perdí ¡TODOS! ya que ninguno estaba a una fecha que se adecuara o que no me afectara para mi participación en mi segundo maratón del año.

El 12 de octubre, finalmente llegó el gran día, correr en Chicago, donde la pregunta ¿Y que tiempo hiciste? salió sobrando, pues tan solo la ruta y el ambiente se disfrutan enormemente, fue una aventura inolvidable sin duda, y repetible por supuesto.

En Chicago hice un decente 3:51 horas.


Noviembre:

Corrí una carrera de campo traviesa dentro del parque Morelos, con lodo, charcos, césped mojado, arena, y no estubo planeado así, solo que había llovido la noche anterior, muy buena, aunque de solo 4.2 kms.

Hice mi propia carrera una vez mas, la del cerro, y ahora si rompí mi record, con 43:48 minutos.

Corrí la 10k del periódico El Mexicano, que para mi sorpresa le gané a serios rivales, algunos que a decir verdad nunca había podido con ellos, pero mis estrategias me fallaron puesto que no conseguí bajarle de 40 minutos como quería, tan cerca... hice 40:04 minutos, y ya se donde estuve mal, así que vamos por mas en el 2015.

Como siempre, mi estimado Germán Rodríguez Castro, se luce al tomarnos fotos.
Aquí en la 10k del Mexicano.


Diciembre:

A dos días para el Maratón Gobernador o de Mexicali me animé a ir a correrlo, muy, pero muy reservado iba, porque no quería forzarme siendo tan reciente el maratón  de Chicago.
El resultado no fue nada malo, pues con 3:49 horas fue mi segundo mejor maratón (en cuanto a tiempo) de cinco que he hecho en esta ciudad de Mexicali.

Pude cumplir con correr tres maratones en el 2014 y eso me deja un buen sabor. No pude mucho con la velocidad en ninguna distancia, lo atribuyo a las molestias de la... ya no quiero ni mencionarla.. la ciática, pero a la vez me considero afortunado, pues hay personas que este mal les pega tan fuerte que el correr es casi imposible y que incluso con solo caminar ya les duele, y yo haciendo maratones, pues no me puedo quejar, ¿que mas dan los records si puedo seguir en movimiento?

En Mexicali, buscando cruzar la meta de Maratón por quinta ocasión.

 No quería que se me acabara el año sin otro récord personal, pues justo hoy 29 de diciembre, me aventé con determinación a hacer mi carrera del Cerro Colorado, la de 9.1 kilómetros, y aunque ya lo había logrado en noviembre, dije "le puedo bajar mas, hoy me siento muy bien... voy de nuevo por el récord", y si que sí, 43:25 minutos y hasta bajando el paso en los cien metros finales, fue increíble la sensación.


 Te agradezco: a ti que me acompañaste corriendo en algún lugar, a ti que entras a éste blog y me dejas un bonito mensaje de retroalimentación, a ti que me apoyas aunque sabes que estoy muy lejos de ser un gran corredor, a ti que has compartido mis temas en facebook, a ti que corriste mucho mas veloz que yo y me diste el ejemplo de que tengo mucho por mejorar... gracias a ti que por leer mi blog ─o no─ ya comienzas a correr, que por leer aquí, te dio por correr un día un maratón, que me lo dijeras, que me lo compartieras ha sido maravilloso.


¡Que tengan un excelente año 2015!, con centenares o miles de exitosos kilómetros.

¡Un abrazo fraternal, que espero dárselos cuando los vea!


Héctor Buelna M.







lunes, 15 de diciembre de 2014

Maratón en Mexicali 2014


Solo en el 2012 pude conseguirlo, correr tres maratones, el año pasado me quedé con las ganas, hice dos, no se pudo; no quería que este año fuera igual, pero el panorama no era muy alentador:


"Solo pude entrenar 26 kilómetros... no iré"

Hace pocas semanas entrené 26 kilómetros, en los cuales me costó mucho trabajo aguantar el paso, y sobre todo, terminar esa distancia me fue muy difícil.

"No, no iré al maratón de Mexicali, mejor me olvido de eso y debo descansar lo que resta del año" , me dije.
Dos semanas después hice otro intento, donde 32 o 34 kms. serían la prueba definitiva para ver si estaba bien para otro maratón, pero, me fue tan mal... hice 23 kms, caminé un poco, troté otro kilómetro, volví a caminar y completé apenas 25 kms. de los 32 que pretendía.

Desilusión y desánimo total, debía olvidarme de mi sueño de completar tres maratones en el año, el de Chicago aun era muy reciente y seguramente ya no me recupero tan rápido de esos esfuerzos.

Sin un entrenamiento adecuado, con molestias físicas de la ciática, con temores, dudas e inseguridad, y a dos días antes del evento de maratón, decidí ir con mi masajista de cabecera, la señora María Torres, quien me ayuda mucho con lo del nervio ciático, sería ella quien tendría el veredicto final... y me dijo: "Sí está algo inflamado el nervio, pero si puedes correr"; claro ella no está enterada de que un maratón son 42.195 kilómetros, y que me lleva más de 3 horas y media en acción... pero gracias a ella, salí de su casa con el pensamiento renovado y positivo:
"Si voy a correr este maratón, lo haré tranquilo, como me vaya sintiendo le iré dando, todo tiene que salir bien".


Fotografía de: Isabel Mata


Maratón de Mexicali 2014


Y como no animarme, el saber que habría una nueva ruta, que ahora sí darían chips (para evitar a los tramposos), y tan solo por la satisfacción de saber que podía concluir mi tercer maratón del año, no importa que apenas 2 meses atrás hubiera corrido el anterior.

7:30 a.m. y arrancó la gran fiesta del maratón Gobernador desde ciudad deportiva, con cerca de mil participantes, yo salí despacio, desde atrás de todos.
Que suerte amanecer como a 10 grados centígrados, muy buen clima para sobrellevar el movimiento en la búsqueda de conquistar un nuevo reto.

Poco a poco fui agarrando mi paso, para manejarlo a 5 minutos por kilómetro. En eso me encontré a la señora Ninfa Uribe (corredora muy popular en Tijuana) en el kilómetro 3 y así platicando nos acompañamos hasta el km.6. Muy fuerte ella, le dije que a ese paso de seguro iba a llegar a la meta en 3:30' y antes que yo.

10 kms en 49:40 minutos, pero consciente de que debía bajar un poco el paso para no pagarlo caro en los kilómetros finales.
Medio maratón en 1:46 horas, algo relajado ya que acostumbro en los maratones a llevar entre 1:40'  y 1:45' a la mitad.

Primer estirada de la pierna (parte de mi plan) que tiene la "molesta ciática" algo breve de 20 a 25 segundos, y me funciona, me siento mucho mejor... habrá quien haya pensado que ya tan pronto iba acalambrado, pero no, solo quería evitar la pesadez y dolor en la pierna.

Imagen de Sudor Cachanila


El valioso apoyo de los Amigos

Que gusto me daba de ver a tantas caras conocidas, sino corriendo, echando porras, como lo hizo Ultrabel (Isabel) Mata y su esposo Adán Morales, quienes decidieron esta vez vivir el maratón  como espectadores y porristas, incluso como "aguadores"; cuatro veces los vi en diferentes puntos del recorrido, que gran detalle que nos animaron con su presencia... ¡¡Gracias!!

En una vuelta en "U", ya acababa de pasar el km.24 y vi que Super Ninfa venía cerca, ¡vaya!, a tan solo unos 300 metros atrás de mi... en cualquier momento me va a dar alcance, pensé. Como no queriendo la cosa, el verla me motivó a apretar un poco más el paso.
Escuché mi nombre del otro lado de la calle, entre los que venían en sentido opuesto, era el señor Eduardo Rosales animándome con ese grito de júbilo. Él padece una enfermedad que le imposibilita el correr correctamente, pero ahí estaba también echándole ganas.

Algo grandioso fue toparme en el km.26 con Heriberto Rodarte, el corría la distancia en relevos de 4, y su presencia me reanimó, corriendo y platicando un poco, en verdad me daba mucho gusto de ver que después de una reciente operación el ya estaba ahí participando. 
Me detuve a estirar de nuevo la pierna, ahora sí ya algo dolorida, algo breve y listo... y, fue increíble, ahora que esto escribo, pues con esa buena compañía (Heriberto) no me di cuenta que pasé los 26 kms. que era lo máximo que había entrenado, y al no darme cuenta no me tuve que sugestionar por acordarme de aquellos fallidos entrenamientos.

Me fui a buen paso con mi pacer Heriberto hasta el km.30... ¡gracias amigo!, me ayudó mucho tu compañía y el que me recordaras que debía bloquear mentalmente el dolorcillo que llevaba.

Foto de: Brenda I.

"El dolor no existe, solo las ganas de llegar a la meta"

32 kms  o 20 millas en 2:45 horas.─ Ahora iba lidiando con esa lucha de mi mente contra el cuerpo, ¿quien ganaría la batalla?. Uno decide en realidad quien puede ganar, ya que si solo escuchas al cuerpo, querrás abandonar y pensar negativamente que no puedes más, pero siempre se puede, tan solo basta con colocar en tu mente algunos de tus mejores logros, de los que te sientas orgulloso y el chip se activa a tu favor, "si ya pude con rutas más difíciles ¿que no pueda con esto?"... "No duele nada, eso no existe, solo las ganas de llegar, de lograrlo, eso si que verdaderamente existe".

Claro que tuve que estirar la pierna otro par de veces, y que algunos kilómetros me salieron más lentos de lo que hubiera deseado, pero en general y para mi sorpresa iba bien, como para empatar mi récord mexicalense de 3:47 horas.

Otro beneficio del cambio de ruta, ─por cierto mucho mejor ruta que la anterior─ fue que mucha gente salió de sus casas para echar porras a los corredores, no saben como nos ayuda ese bonito gesto de apoyo, es un empujoncito extra que hacen que las cansadas piernas se reaviven, y que el alma comience con esa sincronización o conexión...


Excelente toma de: Yo también corro en Tijuana







Conexión: Alma + Cuerpo + Corazón = Maratón

Y es que no solo son las piernas, los corredores de esta distancia lo sabemos muy bien, por ejemplo a mi me pasa que se me entumen los brazos despues del km.38 aproximadamente. Respiramos más profundo para jalar aire y que éste llegue hasta los músculos mas recónditos de las piernas. El estómago de pronto se puede sentir revuelto debido a las bebidas isotónicas o azucaradas, a los geles, y tener que estar en movimiento continuo. Las rodillas a veces duelen un poco; hay quienes tienen que lidiar con ampoyas, etc. ah, y que decir de los calambres... esta vez me salvé de ellos, los fui toreando en los últimos kilómetros, sin embargo, ahí los sentía latentes, como esperando algún descuido de mi parte para atacar de improviso... en cada pantorrilla sentía algunos nervios que brincaban de un lugar a otro, ¿como se les ocurre si solo me faltan 4 kilómetros para llegar?

Así que tuve que echar mano de todos los recursos que en otras ocasiones me han funcionado, y sí, por eso es que la conexión del alma, cuerpo y corazón, funciona para echar para delante... las porras mentales que uno mismo se da son fundamentales para conseguir cada nueva meta... algo como:  "yo puedo, yo quiero, soy fuerte y lo merezco".

Alguien me dice: "Ya la hiciste, aqui a la vuelta ya está la meta", ¿donde, que no la veo?, contesto yo.





Lucy me toma una foto, le doy el tradicional saludo... Germán Rodríguez Sr. también está ahi a unos pasos, otra foto, y me dice: "ya llegaste Héctor, felicidades".

Y, que dicha se genera en todo nuestro ser al ver el arco-meta frente a nosotros, a unos cuantos pasos.
Crucé la meta en 3:49 horas, mi segunda mejor marca en Mexicali de 5 ya en total.

Me saluda "El más mejor", nuestro fotógrafo estrella Germán Rodríguez Castro, me dan mi medalla dorada de le edición #49, hermosa por cierto, como siempre, y extrañamente, sintiéndome en una sola pieza, también muy contento por ese bienestar, emocionado y satisfecho, hasta el cansancio se me olvidó, debo decir.

Mi maratón número doce ya era una realidad... ¡a Dios gracias, se pudo!

Felicidades a todos los osados atletas que cruzaron la meta una vez mas... y a muchos valientes que debutaron en esta ocasión...  ¿Como faltar a la próxima edición, a la de oro, la del aniversario # 50?


Las 5 medallas de maratones en Mexicali, una es la de mi debut como maratonista,
la de color bronce, del 2007.  Las  otras son del 2011, 2012, 2013 y 2014.

¡Gracias por tu visita!








jueves, 11 de diciembre de 2014

La Misteriosa chica de la playa

Era una tarde como cualquier otra: Salí a trotar a la playa, pues vivo en Rosarito, y me aprovecho de esta cercanía —a la playa— todos los días; para ir a correr ligeramente un rato, ya sea en la mañana, o en la tarde noche.

Lo que era fuera de lo común es verla a ella allí, sola, sentada en una de las rocas adjunto a la playa, llorando. Traté de ignorarla, y seguir mi trote; pero mi masculinidad me lo impidió y le fui a preguntar si le ocurría algo.



—Estoy muy confundida. —Me contestó—. Pues estábamos nadando muy a gusto, y mientras una ola me tumbó, al salir ya no había nadie, solo yo... Estoy muy confundida.

—Te has de ver golpeado; a lo mejor tienes algún tipo de amnesia. Venga, si gustas te acompaño al bulevar; para que tomes un taxi a tu casa —Le dije—, mientras veía su preocupación en los ojos.

—No, mi familia debe estar por aquí, los esperaré hasta que vengan.

—Muy bien, —le dije— voy a estar por aquí entrenando, en otro momento me doy otra vuelta para ver si ya vinieron por ti; o por si gustas, acompañarte a un taxi.

Pensativo, seguí trotando, sentido contrario de donde estaba ella; pero recurrentemente volteaba hacia atrás, para ver su silueta como iba quedando atrás. Eran como las 5 y fracción de la tarde —de un día de Marzo— de estos para terminar el invierno.



El sol se empezaba a meter entre las nubes y el horizonte; pensando que las cosas para ella se complicarían por la oscuridad; opté por regresarme, a donde estaba ella.

Y mientras me dirigía a esas rocas, donde estaba sentada, me preguntaba a mi mismo:

—¿Qué le habrá pasado en realidad a esa muchacha?

No andaba muy lejos de donde ella estaba, pero la marea empezaba a subir, y ya veía golpear las olas, las rocas donde ella reposaba sentada. Mientras seguía en mi trote. a la distancia, veía que su cara daba la vista al mar, pero en repetidas ocasiones me percaté que me dio varios vistazos

Al llegar; noté que seguía extrañada, no era tan tarde, y la penumbra apenas estaba por comenzar, y le pregunte:

—¿Estás segura que no quieres que te acompañe a tomar un taxi?

—No. No quiero preocupar a mi familia, por aquí han de estar y no han de tardar en venir por mi.

—Mira, ya esta oscureciendo, no hay gente y aquí no llegan las luces, creo que es mejor que te lleve a un teléfono o a un taxi, a la policía si gustas... Además la marea ya está subiendo.



Con los ojos llenos de gratitud y a la vez tristes, me tendió la mano; y mientras la ayudaba a levantarse, una ola grande nos golpeó, y en un destello de mar, ella se me desapareció. Mis manos se quedaron tan solo mojadas.

Parado ahora al lado de donde ella estaba, salté hacia el mar, mar a dentro, pero no la encontré...

Ya estaba oscuro, cuando decidí volver a casa, y mientras me retiraba volteaba hacia atrás; tan solo veía en la penumbra las olas golpear aquellas rocas.

Quise platicar lo ocurrido a mis amigos, a mi familia; nunca lo he hecho. Algo me dice que no lo haga; pues nunca jamás nadie me lo podrá creer.


Narración de: Leopoldo Espinosa
Título original: La Muchacha en las Rocas
Cortesía de: Leyendas de Tijuana.  http://leyendasdetijuana.blogspot.mx/




sábado, 6 de diciembre de 2014

Los Tres Chapulines Colorados

Tres personajes que corren por: La superación personal de un niño, un joven víctima de Bullying, y el que desea vencer el miedo a la distancia de maratón...

Tres amigos a punto de correr su primer maratón, Manuel, Víctor y Juan, comenzaron la siguiente conversación:

 Manuel, y,  ¿como es que te animaste a correr esta distancia? ─pregunta Juan.

─Pues mira, de niño y en quinto año de primaria, recuerdo que acabábamos de entrar del recreo, y había olvidado ir al baño, así que le pedí al profesor que me diera permiso de salir e ir al sanitario, pero me dio un rotundo y gritado ¡NO!, que todos en el salón se me quedaron viendo.

─Bueno pero un error lo comete cualquiera, le dije al profesor.
─Si, pero 500 errores también los comete cualquiera ─me respondió.

─Pero entonces, ¿que hiciste? ─interrogó Víctor.

─Nada, yo que era mas noble que una lechuga, me quedé tristemente sentado en mi pupitre, miraba hacia las ventanas abiertas, y no saben como deseaba en ese momento tener una pastilla de chiquitolina para escaparme sin que nadie se diera cuenta.  O, tal vez si tuviera un chicharra paralizadora, dejaría al profe petrificado por unos minutos para salirme del salón, llegué a pensar.
En fin, me juré que un día cuando creciera, sería tan hábil e ingenioso como mi héroe favorito.

Después de una hora con mis piernas apretándose entre sí, solo puse cara de que moría de dolor de estómago y, ya al fin se apiadó de mi ese profesor, y me dio permiso de salir, yo corrí de un extremo al otro para llegar a la puerta de salida, pero no olvido las palabras del profe que en ese momento me dijo: “Aunque corras, no creo que vayas a llegar muy lejos”...
Y recordando eso decidí animarme a por fin correr los 42 kilómetros.



Y tu Víctor, ¿como es que decidiste participar? ─le preguntan.

─Pues, algo parecido, ya que una tarde regresando de la escuela, y tras un extraño silencio detecté con mis imaginarias antenitas de vinil, la presencia del enemigo, sentí miedo, puesto que como ya era costumbre, ahí estaba un grupo de vagos en un callejón por donde debía caminar para llegar a casa, solo un poco mayores que yo, y ya en varias ocasiones me habían agredido, pero no me defendía de sus empujones, golpes y palabrotas por ser ellos cuatro vagos experimentados contra un chico sano y serio… y temblaba, el cúnico había pandido en mi de solo verlos.

Que ganas tenía de extraer de alguno de mis libros un mágico chipote chillón que había dibujado, y que aunque fuera de plástico, que doliera como una roca para agarrarlos a golpes.

Pero ese día todos mis movimientos estaban fríamente calculados, así que en un descuido de ellos, y a pocos metros de tenerlos frente a frente, escondí los libros escolares tras un ancho arbusto, y entonces ya al verme, ellos comenzaron con esa molesta rutina de empujarme.
Y mi plan que ya había trazado dio marcha al decirles: “los reto a que me dejen en paz, con una carrera de aquí hasta el bulevar, si me alcanzan me golpean todo lo que gusten, y si no me alcanzan me deben de ignorar cada vez que me vuelvan a ver de ahora en adelante, a ver si son tan fuertes y tan valientes".

Desde luego que ellos ignoraban que yo era mas ágil que una tortuga, y corriendo, mas fuerte que un ratón, y que era campeón de velocidad en la escuela... y que además me estaba armando de valor para lanzarles ese reto.

Tuve suerte, pues lo aceptaron, aunque no sabía si alguno iba a resultar mas veloz que yo, aparte de que el mencionado bulevar quedaba a una milla de distancia… así que corrieron y corrieron como locos detrás de mi, y uno a uno se fueron quedando, agotados y con la lengua de fuera, solo uno aguantó un kilómetro y venía a unos veinte metros detrás de mi, y como era uno de mi estatura, me detuve, voltee a verlo, como esperándolo, y se sorprendió de no verme igual de cansado que el.
Con las manos apuñadas y en posición defensiva lo enfrenté: “¿Y tu que me vas a hacer?,  ya perdieron… no contaron con mi astucia”.

El, simplemente agachó la mirada y se regresó a trote lento con sus amigos.
Después de eso, de verdad que caminaba ya contento por las calles de mi colonia, y para ellos yo simplemente ya era invisible.
Así que ya saben de donde saqué la motivación para correr este maratón.



Ahora solo faltas tu Juan, ¡cuéntanos!

─Pues mi caso es mas simple, yo le tenia miedo a ésta distancia, bueno aun me queda un poco de cúnico, digo, de pánico, pero siempre quise venir hasta esta ciudad para correr el maratón, sobre todo mi esposa adoraba la idea de venir a conocer, de compras y turistear en ella.

Cada mes que pasaba yo seguía indeciso:

─Si quiero, sería grandioso ir... si me inscribooo... le decía a mi esposa.
─Pues sí, animate y hazlo ─respondía ella.
─ ¡Si me inscriboooo!  ─ le repetía yo de nuevo.
─Lo sé, y yo también quiero ir ─añadió ella.
─Si me inscriboooo- seguía yo con mi cantaleta, fingiendo valentía y desesperándola un poco.
─Si pues... ¡hazlo yá y luego me avisas! ─ me dijo ella en tono demandante.  

No me atrevía a aceptar que quería inscribirme, y poco después, a pesar de que había quedado seleccionado en el sorteo y, de estar entrenando ya mucha mas distancia que un medio maratón me acobardaba con la idea de correrlo, hasta que...

─ ¿Entonces, que?, ¿Vamos a ir o no Juan?, ─inquirió mi esposa una tarde.

─No sé, ya estoy entrenando hasta 30 kilómetros, me siento bien, pero dicen que uno se topa con el famoso muro a partir de ahí y… y luego llegan los dolores en las piernas… no, pensándolo bien, creo que mejor me rajo ─ le dije.

─Mira, como ya lo había sospechado desde un principio, conociéndote, que no te atreverías, te tengo un regalito… ¡ya estás inscrito al maratón de Nueva York! ─agregó ella, mostrándome la pantalla de su computadora.

─ ¡No lo puedo creer, amor, gracias!… ¡en serio gracias por aprovecharte de mi nobleza! ─fue mi respuesta.

Y así fue como decidimos participar en este importante evento… pero amigos, esto ya va a comenzar, preparen sus piernas, sus escudos que son sus corazones, y ¡síganme, síganme los buenos!, que esa magnífica meta en Central Park todos la tenemos que cruzar.



 -En memoria de nuestro admirado Shakespeare mexicano: Chespirito.

  Héctor Buelna M.




jueves, 4 de diciembre de 2014

Mi mas memorable medio maratón



El Señor Leopoldo Espinosa nos narra una experiencia especial, la de una carrera inolvidable, que sobre muchas otras, se quedó en el alma y corazón de su protagonista.¡Gracias por compartirla amigo Polo! 



El tiempo que va pasando, como la vida no vuelve; y sin embargo hay eventos que se nos quedan por siempre en la memoria, rezagados; en el disco duro de nuestra mente; olvidados aparentemente. Algo que para otras personas no fue importante, nosotros guardamos; sin darnos cuenta. Vivencias que dejamos pasar de largo, pero aquella que nuestro yo interno, el que lleva las funciones de la mente por algo decidió archivar, mantenerla guardada, para qué: ¿Una lección? ¿algo importante? ¿què?

Dicho de otra forma, esa flor que recogiste una vez y sin pensarlo en Otay Mesa, después de haber recogido mil y otras mil que volviste a recoger después, todas desaparecieron; pero esa, la de Otay Mesa se quedó ahí... Por un motivo, en el lado oscuro de tu mente. Y de repente algo sucede, tal vez otro evento, o una palabra; algo le da "enter" a esa función maravillosa de la memoria para que se abra el archivo...


Y, vuelve esa flor a la luz otra vez.


Era el año de 1991 —dentro del margen de la etapa más feliz de la vida— cuando todas las tardes, o al menos tres veces a la semana iba a entrenar al CREA; o a la Unidad Deportiva frente al COBACH. Correr y nadar eran entonces mis deportes favoritos, por supuesto y andar de andariego... que todavía me encanta.

Cuando entrenaba en esos puntos de encuentro deportivos, siempre me sentí como si estuviera entre mi gente, y aunque fuera la gente con la que me identificaba, no iba a correr o a nadar para hacer amigos; los cuales nunca me faltaron, porque siempre tuve un grupo de amigos, no importa a dónde me llevara el destino, siempre pertenecí a un muy buen grupo de amistades.

Y como entonces yo era el único que corría, cuando se hizo una convocatoria para una carrera de medio maratón, fui yo el que se hizo a la tarea de representar a mi grupo, que entonces eran Ofelia, su hermana Raquel, su hermano Héctor y el adoptado Jaime; que con entusiasmo me dijeron que iban ir a recibirme a la meta, en las gradas del CREA; una familia que recuerdo con admiración por que aparte de haber perdido ellos a sus padres, adoptaron a Jaime; que igual, se había quedado sin padres.

Yo estaba muy entusiasmado, iba a ser mi primer medio maratón; y llegué a mi casa presumiéndole a mi papá de mi próxima hazaña, correr de la Catedral al CREA, ¿Cuál sería mi sorpresa que mi papá me dijo que me iba ir a ver? Para mí lo fue, es que... yo nunca fui de sus hijos favoritos, y nunca se había interesado por ninguna de mis actividades; pero lo que me preocupaba en realidad era su forma tajante de ser tan crítico. Por eso, se me ocurrió echarle más ganas a las prácticas, y los días previos me fui a correr a la cancha de futbol de la Unidad Deportiva, y como le calculaba que los 21 kilómetros del medio maratón equivalían a 12 vueltas al campo de futbol, decidí en esos seis días que faltaban, correr 12 vueltas al campo, cada uno de esos días antes del maratón, ¿por qué nadie me dijo que esto iba ser tan contraproducente? Es que no pregunté, y yo creía que esa era la forma correcta de prepararme; y como quería impresionar a mi padre y a mis amigos, los cuales me iban ir a ver, para echarme porras...hice eso.




Era jueves, y el sábado era el día de la carrera; pero ya me dolía todo el cuerpo, había entrenado de más toda la semana, y no me quedó otra que ir con el doctor, y me dijo: —No estás en condiciones de correr, te has sobre ejercitado, y, muy probablemente no vas a llegar ni a la mitad de esos 21 kilómetros... —Pero doctor, mañana es viernes, ¿puedo descansar todo el día? —Adelante, no hay peor lucha que la que no se hace, me dijo.

Y todavía de pilón, el viernes amanecí con un dolorcito como de torcedura en la espalda... ¡Dios mío, ¿por qué no pusiste los medios para preguntar "antes que nada" la forma correcta de prepararme para esta carrera?. Esas 24 horas de ese viernes se me fueron como agua entre las manos, pero yo no iba a defraudar a mis amigos, ni mucho menos a mi papá (mi peor juez).

El sábado desperté haciendo ejercicio de estiramientos con el cuidado de no echar a perder más los músculos... pero la espalda no me perdonaba ningún movimiento... Aun así, me fui a la tan esperada cita, frente a Catedral, donde me inscribí y el número me dieron, me atendió una joven que se llamaba Yolanda Calvillo, que luego vine a conocer.

Éramos un grupo más o menos de cien corredores, "tienes que aguantar" me decía a mí mismo cada vez que la espalda y las piernas me lo reclamaban... Sonó el silbato, y a correr...

No lo podía creer, estaba corriendo; corríamos hacia la Zona del Río por la calle Segunda; iba igual que todos; las y los corredores... "Tienes que aguantar", "tienes que aguantar" se convirtió en mi canción que llevaba por dentro. Quería llorar, no tanto por el dolor, pero por la emoción de ver que si podía, aunque el dolor seguía.

Cuando entramos a la vía rápida; me di cuenta que en las calles que se entroncan a la vía, estaba mi "Mustang II" con mi papá y amigos siguiéndome y gritándome: "¡Corre, Polo, corre!", era más grande el compromiso y más la exigencia. No sé cuántas veces había pasado por esa vía rápida en carro pero todo se veía nuevo ahora; porque al correr, y con la canción que me había inventado a mis adentros, todo era más emocionante.

En uno de esos entronques buscaba a mi carro con mi gente; nunca se los platiqué, pero creo que por eso no vi una piedra, la cual mal pisé y me fui hasta el suelo; me terminó de tronar la espalda, pero aun así logré levantarme, ya faltaba poco para llegar al CREA; y ya no vi mi carro con mis "fans", porque ya se habían ido a las instalaciones deportivas, para recibirme.

No tuve alternativa que seguir mi carrera caminando.

Ya no me preocupaba nada, hice las paces conmigo mismo, y me olvidé de complacer a mi papá y a mis amistades. Este accidente ocurrió apenas unos 500 metros para llegar a la meta; pero ya no me dejó correr el cuerpo. Aun así, no quedé en último lugar, quedé en el lugar 67, y entré caminando, disimulando que no me dolía nada, con mucha dignidad... Pero era obvio que algo estaba mal; y los directivos que me recibieron fue lo primero que me preguntaron "¿estás bien?" —Claro, una pequeña caída, pero todo está bien, les dije.

Me checaron. Inmediatamente alguien me dio un analgésico, yo buscaba a mi gente en las gradas....

"Felicidades, te diste el lujo de entrar caminando y mira todavía están llegando corredores", me dijo Ofelia ya que la encontré con mi papá y los demás en las gradas.

Con perdón de ustedes, para mí fue una carrera de leyenda, tal vez de las últimas que se organizaron de la Catedral al CREA.

Hubo otras carreras, otras de medio maratón, otras que corrí solo, y otras competencias más; pero esa que corrí de la Catedral de Tijuana al CREA, allá cuando mis años mozos, cuando todo era bello y hermoso, revive y vuelve a revivir; y al recordar vuelvo a llegar dignamente a la meta, y me veo otra vez en el CREA; rodeado por gente que ya no está, que ya se fue; pero me sigue echando porras desde el más allá, aunque usted no lo crea.

—En Memoria de mi papá Ignacio, y Yolanda Calvillo. Y un saludo a tan admirada familia de Ofelia, donde quiera que estén—.





Narrada por Leopoldo Espinosa, tema publicado y tomado de su blog: Leyendas de Tijuana,  http://leyendasdetijuana.blogspot.mx/





lunes, 1 de diciembre de 2014

Yo, corredor de distancia

Pintura de Susan Delaine


La luna teñía de plata sus gotas de sudor
La soledad del lugar lo invitaba a meditar
Pensó en la distancia que enfrentaría con valor
Apenas viendo el sendero que debía pisar.

Pocas luces a los lados de pronto lo distraían
pero volvía a sumirse en un mar de pensamientos
Recordó las viejas glorias y anheló las que venían
Valorando sus pisadas en días de lluvia y de vientos.

¿Yo, corredor?
¿En que momento me convertí?
Creía que no estaba hecho para esto,
pero esto si está hecho para mí.

¿Yo, corredor?
¿En que momento me sucedió?
Pensé que era una loca aventura
Locura que un día a mi vida se añadió.

Fresca noche de verano y el no deja de correr
Sus músculos buscan distancia con gran determinación.
Se siente tan bien que quisiera ver así el amanecer
Recorriendo rincones del mundo a donde señale el corazón.

El aroma de los pinos ya le dan la bienvenida
El desea detenerse solo para contemplarlos
Baja el ritmo de zancada y absorbe aquella vida
Atesora formas y colores, solo para no olvidarlos.


¿Yo, corredor?
Si recuerdo que al comenzar
al exigirle prisa a mis pies
me sentía desmayar.

¿Yo, corredor?,
¡Si dos cuadras no podía recorrer!
Apenas podía con mi alma
y ni mi cuerpo lograba sostener.

Los minutos volaron y el ya iba de regreso
Pensaba en sus seres amados, en su madre y en sus besos.
De frente miles de estrellas parecen querer guiarle
Y la mas grande centelleaba como queriendo cuidarle.

Le cantan historias los grillos y también algunas ranas
de cosas que el nunca comprende y les contesta con ganas:
"Amigos, fui y vengo de pasada y me voy de aquí contento
Con saber que son felices valió la pena el experimento (vivirlo).

¿Yo, corredor?
¿En que momento me convertí?
Creía que no estaba hecho para esto,
pero esto si está hecho para mí.

¿Yo, corredor de distancia?,
¿En que momento me vino a pasar?
Me siguió esta bendita locura
que bueno que me dejé alcanzar.


Texto creado por Héctor Buelna M.







domingo, 30 de noviembre de 2014

La Patada de mula

 Siempre que me invadía de optimismo y con ganas de sentirme fuerte y tan ágil como los atletas que veía en la tele, en los juegos olímpicos específicamente, me iba a trotar a la carretera que queda cerca de casa, a menos de un kilómetro. Hacía lo poco que sabía sobre estiramientos y comenzaba.

Era a inicios del nuevo siglo, y algo me perseguía desde que era adolescente y hasta ese momento. Algo que ocasionaba que correr fuera sinónimo de dolor y no precisamente de salud. Quería hacer mas distancia o dejar mis huellas de velocidad sobre el asfalto, pero de nueva cuenta esa visita inesperada fue tan constante en mis intentos que pasó de ser inesperada a una molestia ya esperada.
Lo mio era el gym  y no correr, pero mi espíritu libre buscaba expandir mas esa libertad dejándome llevar entre amplias calles o en este caso la carretera.


En ese tiempo tenía un amigo, un vecino mucho mayor que yo, no recuerdo de que ciudad era, pero era del sur de nuestro país, super delgado el, (nada que ver a como lucía yo) le encantaba correr, me invitaba a la carretera a practicar. Aprendí mucho de el viendo como hacia las cosas. Me platicaba de algunas carreras dominicales a las que asistía, y que le gustaría que yo tomara una buena condición física para que lo acompañara.

Pasaron semanas y tuve algunas mejorías, ya aguantaba mas tiempo en movimiento, solo que no podía ir al paso de el y yo terminaba corriendo en solitario y mucho menos distancia. ¿Por qué lo menciono a el?, porque siento que pude haber sido corredor desde muchos años antes -desde que lo conocí- y pude haber aprendido mucho mas de el, pero desafortunadamente tuvo que regresarse a su ciudad de origen y yo quedé algo desmotivado, ya no fui tan constante en los entrenamientos, además que yo ya comenzaba a querer meter velocidad para tratar de seguirle el paso justo cuando se marchó; y extrañé a ese vecino, que como me hubiera ayudado con la novedad de esa "visita", por lo menos con algún consejo.
Justo era por acelerar y tomar aire a grandes bocanadas que esa canija visita llamada “Patada de mula o de caballo” me daba una y otra vez cada que salía a correr. ¿Qué estaba haciendo mal?.


Cambié de terreno yéndome al parque mas cercano, sobre tierra, alrededor de un lago y entre eucaliptos y, de nuevo me atacaba ese dolor a un costado del estómago, del lado izquierdo. Debía bajar el paso, a veces detenerme y caminar, pero el sentimiento de que correr no era lo mío me llegaba una y otra vez.  Muchas veces se repitió lo mismo, a pesar de que no corría seguido, ni siquiera podría llamarme a mi mismo “corredor” en ese entonces por no practicarlo muy a menudo.

Al documentarme un poco sobre el tema, vi que el dolor conocido como patada de mula ataca a muchos corredores principiantes, era básicamente causada por la mala respiración, un descontrol del ritmo de la misma y por un exceso de aire tomado por la boca.

Así que tomando en cuenta eso, pasados los años cuando retomé los buenos hábitos de trotar y correr, me propuse cuidar mucho mi forma de respirar, siendo consciente sobre ello al correr, y ya no solo llevándome los dedos de una mano para presionar sobre la zona dolorida. Ahora ese malestar se iba pronto. Mi ritmo o control de la respiración cambió, y por ende la mencionada patada de mula dejó de visitarme. No era ella, era yo quien le abría la puerta a la visita. Sin embargo, ya le he dicho adiós definitivamente al corregirme, bueno espero que nunca mas toque a mi puerta ni a la de nadie.

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Si padeces de este mal, aqui te dejo mas información importante para que puedas erradicarlo :





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